A veces no sé cómo administrar el tiempo. Pero no el tiempo de estudio, el tiempo de ocio, o el tiempo de trabajo. Sino el tiempo que ya pasó. Cómo hago para no volver la mirada hacia él con un dejo de melancolía? Cómo hago para dejar de creer que ´´todo tiempo pasado fue mejor´´ cuando sé que no es así?.
Es la lucha que tengo cada vez que me reencuentro con lo que fui, con lo que dejé, o con lo que volvería a hacer. Algo así como una ´´búsqueda del tiempo perdido´´. Es que definitivamente hay tiempo que perdí, que dejé atrás, que no aproveché, que podría haber hecho tantas cosas… y sin embargo me apabullé. Elegí lo más fácil, lo que me salía, lo que no me costaba tanto trabajo pensar, lo que un día me reprocharía pero que mientras no fuera ése día, no importaba, me servía.
Hoy me doy cuenta de que la ingenuidad se clavaba en mis entrañas, que se instalaba por tiempo indefinido y que las lágrimas se debían a eso, las desilusiones se debían a eso. Y hoy, a qué se deben?.
La música que recuerdo es aquella que pudiera calmar mis angustias que por ese momento corrían descontroladas por el interior de mi cuerpo, se reflejaban en sollozos insistentes y en páginas repletas de palabras que no me llevaban a nada. Sí, me calmaban en esos instantes, y al releerlas volvía a sentir cada cosa que había escrito, pero no había reflexión, no había solución para el dolor. Acaso la hay?
Hoy trato de avanzar. Ese es mi objetivo. Por eso me molesta cuando algo que viene de lejos, me retiene, o al menos lo intenta. Sería maravilloso creer que todo era mejor antes, que ahora todo está mal. Siempre hay cosas que están mal. Pero ahora me doy cuenta de ellas, y las administro en mi memoria, en mi entorno cognitivo, para así, cuando alguien lo necesite, si puedo, le presto mi humilde conocimiento, le entrego las experiencias de lo que yo sentí, o viví, y no para aburrir a nadie, sino para ser el testimonio viviente, de que aún cayéndose, una y otra vez, se puede, se puede por lo menos querer, aunque lo niegue tantas veces, que las esperanzas continúan intactas, que las ganas se renuevan, y que lo que yo pienso solamente evoluciona para mejor, para el bien de todos, de mí, y de vos.
Lo más sorprendente es que en vida (por suerte, toco madera) no pasó nada tan grave, tan trágico o dramático para sentir como siento, y eso es quizás aún peor de manejar, porque la manera en que uno siente, actúa y reacciona es lo más interesante por desafiar.
domingo, 28 de septiembre de 2008
jueves, 25 de septiembre de 2008
6 cosas que me hacen feliz
A pedido de Nacho paso a reflexionar sobre lo que me hace feliz. Y para ser sincera, no sé si hay muchas cosas, quizás las hay pero no las veo, la mayoría de las veces me encuentro sonriendo entre lágrimas, por mi propia incredulidad al encontrarme lagrimeando más de lo debido...
en fin, basta de pálidas, a ver:
1) sentir que pertenezco a un lugar ( y más cuando se trata de amigos, o la facultad)
2) que mis logros se vean recompensados, que el esfuerzo sea valorado.
3)reirme con amigos
4) que mis alumnos aprendan!
5)que me tengan en cuenta
la última es potencial
6)encontrar a la persona que me pueda seguir... o acompañar.
Y a ustedes?
en fin, basta de pálidas, a ver:
1) sentir que pertenezco a un lugar ( y más cuando se trata de amigos, o la facultad)
2) que mis logros se vean recompensados, que el esfuerzo sea valorado.
3)reirme con amigos
4) que mis alumnos aprendan!
5)que me tengan en cuenta
la última es potencial
6)encontrar a la persona que me pueda seguir... o acompañar.
Y a ustedes?
viernes, 5 de septiembre de 2008
Recuerdo de una noche feliz
Ese recuerdo me persigue como una triste prueba de lo que compruebo todo los días.
Se mete en mis sueños como si hubiera sido ayer, demostrando que esas sensaciones aún están a flor de piel.
Pero la evidencia muestra que sólo mis ojos se acuerdan de los tuyos, que sólo mi cuerpo recuerda aquél abrazo, que sólo mi mente revisa todos los pasos.
Pasan los días, y esa noche sigue latente, con la ridícula esperanza de que se repita, de que acompañes tus actos con las palabras precisas.
No te pido que me quieras, sólo te pido coherencia. Mi mano sabe que ya no estás dispuesto a tomarla, sabe que deberá buscar a otro que quiera abrazarla.
Mis pies saben que no van a tener más el privilegio de bailar con un experimentado, así como mi técnica se dio por vencida, y ya no busca tus halagos.
Mi cuerpo desea el mimo de tus besos tan suaves, tan invisibles en la mejilla, tan presentes en el interior de mi elemento.
Son esos gestos raros, y esas actitudes inesperadas, las que tanto me gustan, las que tanto me matan.
Y ya no es un secreto, los dos sabemos que cuando te veo soy otra sin dejar de ser yo. Que actúo con naturalidad para gustarte como soy, simple y querible. Sabés que con vos no hay neutralidad, que cuando pasás la raya quiero más, que si me invitaras a bailar, no habría tiempo para la pausa, seríamos dos tontos que no se dejarían más.
Pero el miedo acecha y eso no lo puedo evitar. Ya no voy a hacer conjeturas acerca de lo que a vos te pase, sólo sé que tengo miedo de que esto crezca cada vez más, y que ya no me alcancen las páginas para escribir todo lo que siento. Son repeticiones, son confusiones y complicaciones, son verdades o son mentiras, pero son todas partes de mi vida.
Se mete en mis sueños como si hubiera sido ayer, demostrando que esas sensaciones aún están a flor de piel.
Pero la evidencia muestra que sólo mis ojos se acuerdan de los tuyos, que sólo mi cuerpo recuerda aquél abrazo, que sólo mi mente revisa todos los pasos.
Pasan los días, y esa noche sigue latente, con la ridícula esperanza de que se repita, de que acompañes tus actos con las palabras precisas.
No te pido que me quieras, sólo te pido coherencia. Mi mano sabe que ya no estás dispuesto a tomarla, sabe que deberá buscar a otro que quiera abrazarla.
Mis pies saben que no van a tener más el privilegio de bailar con un experimentado, así como mi técnica se dio por vencida, y ya no busca tus halagos.
Mi cuerpo desea el mimo de tus besos tan suaves, tan invisibles en la mejilla, tan presentes en el interior de mi elemento.
Son esos gestos raros, y esas actitudes inesperadas, las que tanto me gustan, las que tanto me matan.
Y ya no es un secreto, los dos sabemos que cuando te veo soy otra sin dejar de ser yo. Que actúo con naturalidad para gustarte como soy, simple y querible. Sabés que con vos no hay neutralidad, que cuando pasás la raya quiero más, que si me invitaras a bailar, no habría tiempo para la pausa, seríamos dos tontos que no se dejarían más.
Pero el miedo acecha y eso no lo puedo evitar. Ya no voy a hacer conjeturas acerca de lo que a vos te pase, sólo sé que tengo miedo de que esto crezca cada vez más, y que ya no me alcancen las páginas para escribir todo lo que siento. Son repeticiones, son confusiones y complicaciones, son verdades o son mentiras, pero son todas partes de mi vida.
sábado, 23 de agosto de 2008

Tantas veces me vi en la dificultad de explicar lo que pasa en mí. A veces es amargura de que otros no sean dulces, a veces es odio de que en otros no haya amor.
Muchas veces es soledad cuando no encuentro la compañía que busco, incomprensión cuando no hay respuesta del otro lado, desazón cuando me confundo en los gestos de los demás.
Siento un signo de interrogación cuando creo haber perdido las congruencias que solían haber. Me sobran las palabras para los que son tacaños, y resultan tan pocas cuando son útiles para otro, y no es por egoísmo mío, no, es exigencia. Exigencia de un discurso perfecto, sin errores que comprometan la semántica o la cohesión, con los puntos necesarios, la cadencia y entonación adecuadas para no crear malentendidos, un discurso que cumpla con mis objetivos: que llegue. En una palabra sería, transmitir. Transmitir lo que quiero decir, lo que pienso, lo que siento, que sinceramente muchas veces lo intento pero me quedo corta.
A veces me siento mareada, porque los lugares que solía recorrer con comodidad ya no son los mismos, o yo no soy la misma. Me siento con culpa, porque me hago cargo de situaciones que yo no modifiqué, de las cuales yo no soy responsable. Quizás es rechazo hacia aquello que se publicita como fantástico, divertido y amigable pero que en la primera de cambio se olvida de las bases.
Poco a poco desentraño las pelusas, lo viejo que ya no sirve, o lo nuevo que no se instala. Prefiero ir de a poco, más atenta, y a la vez más dispersa en los prejuicios, en las pretensiones, en las exigencias, en los ´´no´´ y en los ´´sí´´ de cada uno.
Es como si fuera ahondando en las profundas vías de opciones, reflexiones, elecciones, contradicciones que podemos tener. Y lo que me tranquiliza es que a pesar de que no siempre lo vea, no siempre lo crea, o no siempre lo quiera, tengo un sostén, un apoyo que siempre va a estar, muy a pesar mío, y por suerte.
No importa cuántas veces me equivoque si voy a ser capaz de darme cuenta, me alcanza con eso, si todavía me doy cuenta, ya es un logro.
Muchas veces es soledad cuando no encuentro la compañía que busco, incomprensión cuando no hay respuesta del otro lado, desazón cuando me confundo en los gestos de los demás.
Siento un signo de interrogación cuando creo haber perdido las congruencias que solían haber. Me sobran las palabras para los que son tacaños, y resultan tan pocas cuando son útiles para otro, y no es por egoísmo mío, no, es exigencia. Exigencia de un discurso perfecto, sin errores que comprometan la semántica o la cohesión, con los puntos necesarios, la cadencia y entonación adecuadas para no crear malentendidos, un discurso que cumpla con mis objetivos: que llegue. En una palabra sería, transmitir. Transmitir lo que quiero decir, lo que pienso, lo que siento, que sinceramente muchas veces lo intento pero me quedo corta.
A veces me siento mareada, porque los lugares que solía recorrer con comodidad ya no son los mismos, o yo no soy la misma. Me siento con culpa, porque me hago cargo de situaciones que yo no modifiqué, de las cuales yo no soy responsable. Quizás es rechazo hacia aquello que se publicita como fantástico, divertido y amigable pero que en la primera de cambio se olvida de las bases.
Poco a poco desentraño las pelusas, lo viejo que ya no sirve, o lo nuevo que no se instala. Prefiero ir de a poco, más atenta, y a la vez más dispersa en los prejuicios, en las pretensiones, en las exigencias, en los ´´no´´ y en los ´´sí´´ de cada uno.
Es como si fuera ahondando en las profundas vías de opciones, reflexiones, elecciones, contradicciones que podemos tener. Y lo que me tranquiliza es que a pesar de que no siempre lo vea, no siempre lo crea, o no siempre lo quiera, tengo un sostén, un apoyo que siempre va a estar, muy a pesar mío, y por suerte.
No importa cuántas veces me equivoque si voy a ser capaz de darme cuenta, me alcanza con eso, si todavía me doy cuenta, ya es un logro.
sábado, 9 de agosto de 2008
Interpretación

Es buscar la interpretación entre tan poco misterio. Se confrontan la subjetividad de mis deseos con lo desconocido de tu personalidad.
Reivindicar lo divertido dentro de lo cotidianamente aburrido, y lo aburrido de lo que extrañamente provocaba diversión.
Se desestructura lo normalizado, lo pautado, lo obvio, lo pensado. Surge la innovación, la expectativa, se estimula la imaginación y todo es parte de una pura improvisación en la cual los sentimientos se disfrazan de silencios y miradas, de sonrisas y ternura que intenta ser disimulada en un simple pero tan sentido abrazo.
Y se sufre cada paso de una historia que no tiene lugar, no está permitido enamorarse en la pista, los problemas son muchos y si bien eso de alguna manera lo hace más apasionante, por otro lado da miedo, mucho miedo. A caerse? A tropezarse? No, peor, a quebrarse. A quebrar esa estabilidad alcanzada con tanto esfuerzo, a quebrar esa seguridad añorada por tantos, a quebrar la habilidad lograda con la enseñanza y técnica de tantos bailarines, a quebrar ese abrazo en el que se pegan los cuerpos y se conocen los corazones, su latir, y esa respiración tan cerca, esa confidencia se hace a un lado. Ya no hay límites para sobrepasar ni sensaciones por revelar.
Todo parece una equivocada casualidad, un acto fallido del destino, un tango mal bailado, o lo que es peor: un tango terminado.
Pero no todos tienen la misma suerte, todo depende, de quién se anime, de quién se calle, de quién lo diga, de quién lo esconda, de quién aparezca, de quién se trate…
Y son infinitas las posibilidades, las excusas y las explicaciones para tratar de remendar algo que no fue, pero en el fondo, bajo la mirada de los otros, bajo la indiferencia de los demás, los protagonistas del baile saben lo que pasó realmente, si en lo profundo de su sinceridad hubo una conexión más que imaginaria entre los dos, en la que disfrutaron y se animaron a ir un poco más allá, a tientas y despacio, guiados por la música invasiva y movediza que se apoderó de todo prejuicio, y diferencias extremas, que se hizo carne en una ilusión tan a la vista en el baile, tan ocultada en la muchedumbre, como si la opinión de los otros pudiera arruinarla, pudiera destruirla, simplemente pudiera…
Reivindicar lo divertido dentro de lo cotidianamente aburrido, y lo aburrido de lo que extrañamente provocaba diversión.
Se desestructura lo normalizado, lo pautado, lo obvio, lo pensado. Surge la innovación, la expectativa, se estimula la imaginación y todo es parte de una pura improvisación en la cual los sentimientos se disfrazan de silencios y miradas, de sonrisas y ternura que intenta ser disimulada en un simple pero tan sentido abrazo.
Y se sufre cada paso de una historia que no tiene lugar, no está permitido enamorarse en la pista, los problemas son muchos y si bien eso de alguna manera lo hace más apasionante, por otro lado da miedo, mucho miedo. A caerse? A tropezarse? No, peor, a quebrarse. A quebrar esa estabilidad alcanzada con tanto esfuerzo, a quebrar esa seguridad añorada por tantos, a quebrar la habilidad lograda con la enseñanza y técnica de tantos bailarines, a quebrar ese abrazo en el que se pegan los cuerpos y se conocen los corazones, su latir, y esa respiración tan cerca, esa confidencia se hace a un lado. Ya no hay límites para sobrepasar ni sensaciones por revelar.
Todo parece una equivocada casualidad, un acto fallido del destino, un tango mal bailado, o lo que es peor: un tango terminado.
Pero no todos tienen la misma suerte, todo depende, de quién se anime, de quién se calle, de quién lo diga, de quién lo esconda, de quién aparezca, de quién se trate…
Y son infinitas las posibilidades, las excusas y las explicaciones para tratar de remendar algo que no fue, pero en el fondo, bajo la mirada de los otros, bajo la indiferencia de los demás, los protagonistas del baile saben lo que pasó realmente, si en lo profundo de su sinceridad hubo una conexión más que imaginaria entre los dos, en la que disfrutaron y se animaron a ir un poco más allá, a tientas y despacio, guiados por la música invasiva y movediza que se apoderó de todo prejuicio, y diferencias extremas, que se hizo carne en una ilusión tan a la vista en el baile, tan ocultada en la muchedumbre, como si la opinión de los otros pudiera arruinarla, pudiera destruirla, simplemente pudiera…
miércoles, 6 de agosto de 2008

Así se baila el tango
Música: Elías Randal Letra: Marvil (Elizardo Martínez Vilas)
¡Qué saben los pitucos, lamidos y shushetas! ¡Qué saben lo que es tango, qué saben de compás! Aquí está la elegancia. ¡Qué pinta! ¡Qué silueta! ¡Qué porte! ¡Qué arrogancia! ¡Qué clase pa'bailar! Así se corta el césped mientras dibujo el ocho, para estas filigranas yo soy como un pintor. Ahora una corrida, una vuelta, una sentada... ¡Así se baila el tango, un tango de mi flor! Así se baila el tango, Sintiendo en la cara, la sangre que sube a cada compás, mientras el brazo, como una serpiente, se enrosca en el talle que se va a quebrar. Así se baila el tango, mezclando el aliento, cerrando los ojos pa' escuchar mejor, cómo los violines le cuentan al fueye por qué desde esa noche Malena no cantó. ¿Será mujer o junco, cuando hace una quebrada? ¿Tendrá resorte o cuerda para mover los pies? Lo cierto es que mi prenda, que mi "peor es nada", bailando es una fiera que me hace enloquecer... A veces me pregunto si no será mi sombra que siempre me persigue, o un ser sin voluntad. ¡Pero es que ya ha nacido así, pa' la milonga y, como yo, se muere, se muere por bailar!
Música: Elías Randal Letra: Marvil (Elizardo Martínez Vilas)
¡Qué saben los pitucos, lamidos y shushetas! ¡Qué saben lo que es tango, qué saben de compás! Aquí está la elegancia. ¡Qué pinta! ¡Qué silueta! ¡Qué porte! ¡Qué arrogancia! ¡Qué clase pa'bailar! Así se corta el césped mientras dibujo el ocho, para estas filigranas yo soy como un pintor. Ahora una corrida, una vuelta, una sentada... ¡Así se baila el tango, un tango de mi flor! Así se baila el tango, Sintiendo en la cara, la sangre que sube a cada compás, mientras el brazo, como una serpiente, se enrosca en el talle que se va a quebrar. Así se baila el tango, mezclando el aliento, cerrando los ojos pa' escuchar mejor, cómo los violines le cuentan al fueye por qué desde esa noche Malena no cantó. ¿Será mujer o junco, cuando hace una quebrada? ¿Tendrá resorte o cuerda para mover los pies? Lo cierto es que mi prenda, que mi "peor es nada", bailando es una fiera que me hace enloquecer... A veces me pregunto si no será mi sombra que siempre me persigue, o un ser sin voluntad. ¡Pero es que ya ha nacido así, pa' la milonga y, como yo, se muere, se muere por bailar!
martes, 29 de julio de 2008
Empezar de cero una y otra vez
Siempre pienso que la vida de a poco te va devolviendo cosas, en pequeñas dosis, te da de su propia medicina, y ya te vas sintiendo mejor. Nada es tan absoluto y tan terrible como parecía. Pero eso sólo lo ves así gracias al tiempo.
Me di cuenta (ya hace tiempo) que es inútil permanecer en lo que provoca o provocó dolor. Que buscar las razones, los por qués, cuando nadie te los da es una pérdida de tiempo. Yo perdí el tiempo, mucho tiempo. Y ahora ya está. Ahora soy más práctica pero porque en su momento le dediqué tiempo a todo esto. El otro día me preguntaron: pero no te parece triste? y respondí con total sinceridad que no. Triste no es terminar una relación, dejar de hablarse con alguien, o no saber cómo está. Triste es haber creído que alguien era de tal manera, que lo que había era verdadero, que valía la pena... triste es creer que nuevamente uno se equivocó y creyó conocer a alguien que no tiene el mismo corazón. Pero no todo lo que pasó es en vano, y en su momento sirvió, funcionó, se disfrutó y ahora a otra cosa mariposa. Y no porque sea mala, sea superficial, frívola ni mucho menos, al contrario, esta tortuguita ya no quiere llevar una caparazón encima, porque pesa mucho y no queda nada linda. Prefiero ir desnuda aunque aún tenga ciertos pudores y todos me vean tal cual soy, por qué ocultar cosas? por qué no ser sincera aún con quien no nos interesa? después de todo nunca se sabe, quizás la vida nos sorprenda, y ese/a que no era nadie se convierte en la más preciada de las personas.
En fin... es hora de entender ( y obviamente lo digo por mi) que lo mejor está por venir, y que esta tortuga tiene ganas de dejar de ser tortuga para ser la liebre abilidosa que siempre supo esconder.
Me di cuenta (ya hace tiempo) que es inútil permanecer en lo que provoca o provocó dolor. Que buscar las razones, los por qués, cuando nadie te los da es una pérdida de tiempo. Yo perdí el tiempo, mucho tiempo. Y ahora ya está. Ahora soy más práctica pero porque en su momento le dediqué tiempo a todo esto. El otro día me preguntaron: pero no te parece triste? y respondí con total sinceridad que no. Triste no es terminar una relación, dejar de hablarse con alguien, o no saber cómo está. Triste es haber creído que alguien era de tal manera, que lo que había era verdadero, que valía la pena... triste es creer que nuevamente uno se equivocó y creyó conocer a alguien que no tiene el mismo corazón. Pero no todo lo que pasó es en vano, y en su momento sirvió, funcionó, se disfrutó y ahora a otra cosa mariposa. Y no porque sea mala, sea superficial, frívola ni mucho menos, al contrario, esta tortuguita ya no quiere llevar una caparazón encima, porque pesa mucho y no queda nada linda. Prefiero ir desnuda aunque aún tenga ciertos pudores y todos me vean tal cual soy, por qué ocultar cosas? por qué no ser sincera aún con quien no nos interesa? después de todo nunca se sabe, quizás la vida nos sorprenda, y ese/a que no era nadie se convierte en la más preciada de las personas.
En fin... es hora de entender ( y obviamente lo digo por mi) que lo mejor está por venir, y que esta tortuga tiene ganas de dejar de ser tortuga para ser la liebre abilidosa que siempre supo esconder.
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