viernes, 5 de septiembre de 2008

Recuerdo de una noche feliz

Ese recuerdo me persigue como una triste prueba de lo que compruebo todo los días.
Se mete en mis sueños como si hubiera sido ayer, demostrando que esas sensaciones aún están a flor de piel.
Pero la evidencia muestra que sólo mis ojos se acuerdan de los tuyos, que sólo mi cuerpo recuerda aquél abrazo, que sólo mi mente revisa todos los pasos.
Pasan los días, y esa noche sigue latente, con la ridícula esperanza de que se repita, de que acompañes tus actos con las palabras precisas.
No te pido que me quieras, sólo te pido coherencia. Mi mano sabe que ya no estás dispuesto a tomarla, sabe que deberá buscar a otro que quiera abrazarla.
Mis pies saben que no van a tener más el privilegio de bailar con un experimentado, así como mi técnica se dio por vencida, y ya no busca tus halagos.
Mi cuerpo desea el mimo de tus besos tan suaves, tan invisibles en la mejilla, tan presentes en el interior de mi elemento.
Son esos gestos raros, y esas actitudes inesperadas, las que tanto me gustan, las que tanto me matan.
Y ya no es un secreto, los dos sabemos que cuando te veo soy otra sin dejar de ser yo. Que actúo con naturalidad para gustarte como soy, simple y querible. Sabés que con vos no hay neutralidad, que cuando pasás la raya quiero más, que si me invitaras a bailar, no habría tiempo para la pausa, seríamos dos tontos que no se dejarían más.
Pero el miedo acecha y eso no lo puedo evitar. Ya no voy a hacer conjeturas acerca de lo que a vos te pase, sólo sé que tengo miedo de que esto crezca cada vez más, y que ya no me alcancen las páginas para escribir todo lo que siento. Son repeticiones, son confusiones y complicaciones, son verdades o son mentiras, pero son todas partes de mi vida.

sábado, 23 de agosto de 2008


Tantas veces me vi en la dificultad de explicar lo que pasa en mí. A veces es amargura de que otros no sean dulces, a veces es odio de que en otros no haya amor.
Muchas veces es soledad cuando no encuentro la compañía que busco, incomprensión cuando no hay respuesta del otro lado, desazón cuando me confundo en los gestos de los demás.
Siento un signo de interrogación cuando creo haber perdido las congruencias que solían haber. Me sobran las palabras para los que son tacaños, y resultan tan pocas cuando son útiles para otro, y no es por egoísmo mío, no, es exigencia. Exigencia de un discurso perfecto, sin errores que comprometan la semántica o la cohesión, con los puntos necesarios, la cadencia y entonación adecuadas para no crear malentendidos, un discurso que cumpla con mis objetivos: que llegue. En una palabra sería, transmitir. Transmitir lo que quiero decir, lo que pienso, lo que siento, que sinceramente muchas veces lo intento pero me quedo corta.
A veces me siento mareada, porque los lugares que solía recorrer con comodidad ya no son los mismos, o yo no soy la misma. Me siento con culpa, porque me hago cargo de situaciones que yo no modifiqué, de las cuales yo no soy responsable. Quizás es rechazo hacia aquello que se publicita como fantástico, divertido y amigable pero que en la primera de cambio se olvida de las bases.
Poco a poco desentraño las pelusas, lo viejo que ya no sirve, o lo nuevo que no se instala. Prefiero ir de a poco, más atenta, y a la vez más dispersa en los prejuicios, en las pretensiones, en las exigencias, en los ´´no´´ y en los ´´sí´´ de cada uno.
Es como si fuera ahondando en las profundas vías de opciones, reflexiones, elecciones, contradicciones que podemos tener. Y lo que me tranquiliza es que a pesar de que no siempre lo vea, no siempre lo crea, o no siempre lo quiera, tengo un sostén, un apoyo que siempre va a estar, muy a pesar mío, y por suerte.
No importa cuántas veces me equivoque si voy a ser capaz de darme cuenta, me alcanza con eso, si todavía me doy cuenta, ya es un logro.

sábado, 9 de agosto de 2008

Interpretación


Es buscar la interpretación entre tan poco misterio. Se confrontan la subjetividad de mis deseos con lo desconocido de tu personalidad.
Reivindicar lo divertido dentro de lo cotidianamente aburrido, y lo aburrido de lo que extrañamente provocaba diversión.
Se desestructura lo normalizado, lo pautado, lo obvio, lo pensado. Surge la innovación, la expectativa, se estimula la imaginación y todo es parte de una pura improvisación en la cual los sentimientos se disfrazan de silencios y miradas, de sonrisas y ternura que intenta ser disimulada en un simple pero tan sentido abrazo.
Y se sufre cada paso de una historia que no tiene lugar, no está permitido enamorarse en la pista, los problemas son muchos y si bien eso de alguna manera lo hace más apasionante, por otro lado da miedo, mucho miedo. A caerse? A tropezarse? No, peor, a quebrarse. A quebrar esa estabilidad alcanzada con tanto esfuerzo, a quebrar esa seguridad añorada por tantos, a quebrar la habilidad lograda con la enseñanza y técnica de tantos bailarines, a quebrar ese abrazo en el que se pegan los cuerpos y se conocen los corazones, su latir, y esa respiración tan cerca, esa confidencia se hace a un lado. Ya no hay límites para sobrepasar ni sensaciones por revelar.
Todo parece una equivocada casualidad, un acto fallido del destino, un tango mal bailado, o lo que es peor: un tango terminado.
Pero no todos tienen la misma suerte, todo depende, de quién se anime, de quién se calle, de quién lo diga, de quién lo esconda, de quién aparezca, de quién se trate…
Y son infinitas las posibilidades, las excusas y las explicaciones para tratar de remendar algo que no fue, pero en el fondo, bajo la mirada de los otros, bajo la indiferencia de los demás, los protagonistas del baile saben lo que pasó realmente, si en lo profundo de su sinceridad hubo una conexión más que imaginaria entre los dos, en la que disfrutaron y se animaron a ir un poco más allá, a tientas y despacio, guiados por la música invasiva y movediza que se apoderó de todo prejuicio, y diferencias extremas, que se hizo carne en una ilusión tan a la vista en el baile, tan ocultada en la muchedumbre, como si la opinión de los otros pudiera arruinarla, pudiera destruirla, simplemente pudiera…

miércoles, 6 de agosto de 2008


Así se baila el tango
Música: Elías Randal Letra: Marvil (Elizardo Martínez Vilas)
¡Qué saben los pitucos, lamidos y shushetas! ¡Qué saben lo que es tango, qué saben de compás! Aquí está la elegancia. ¡Qué pinta! ¡Qué silueta! ¡Qué porte! ¡Qué arrogancia! ¡Qué clase pa'bailar! Así se corta el césped mientras dibujo el ocho, para estas filigranas yo soy como un pintor. Ahora una corrida, una vuelta, una sentada... ¡Así se baila el tango, un tango de mi flor! Así se baila el tango, Sintiendo en la cara, la sangre que sube a cada compás, mientras el brazo, como una serpiente, se enrosca en el talle que se va a quebrar. Así se baila el tango, mezclando el aliento, cerrando los ojos pa' escuchar mejor, cómo los violines le cuentan al fueye por qué desde esa noche Malena no cantó. ¿Será mujer o junco, cuando hace una quebrada? ¿Tendrá resorte o cuerda para mover los pies? Lo cierto es que mi prenda, que mi "peor es nada", bailando es una fiera que me hace enloquecer... A veces me pregunto si no será mi sombra que siempre me persigue, o un ser sin voluntad. ¡Pero es que ya ha nacido así, pa' la milonga y, como yo, se muere, se muere por bailar!

martes, 29 de julio de 2008

Empezar de cero una y otra vez

Siempre pienso que la vida de a poco te va devolviendo cosas, en pequeñas dosis, te da de su propia medicina, y ya te vas sintiendo mejor. Nada es tan absoluto y tan terrible como parecía. Pero eso sólo lo ves así gracias al tiempo.
Me di cuenta (ya hace tiempo) que es inútil permanecer en lo que provoca o provocó dolor. Que buscar las razones, los por qués, cuando nadie te los da es una pérdida de tiempo. Yo perdí el tiempo, mucho tiempo. Y ahora ya está. Ahora soy más práctica pero porque en su momento le dediqué tiempo a todo esto. El otro día me preguntaron: pero no te parece triste? y respondí con total sinceridad que no. Triste no es terminar una relación, dejar de hablarse con alguien, o no saber cómo está. Triste es haber creído que alguien era de tal manera, que lo que había era verdadero, que valía la pena... triste es creer que nuevamente uno se equivocó y creyó conocer a alguien que no tiene el mismo corazón. Pero no todo lo que pasó es en vano, y en su momento sirvió, funcionó, se disfrutó y ahora a otra cosa mariposa. Y no porque sea mala, sea superficial, frívola ni mucho menos, al contrario, esta tortuguita ya no quiere llevar una caparazón encima, porque pesa mucho y no queda nada linda. Prefiero ir desnuda aunque aún tenga ciertos pudores y todos me vean tal cual soy, por qué ocultar cosas? por qué no ser sincera aún con quien no nos interesa? después de todo nunca se sabe, quizás la vida nos sorprenda, y ese/a que no era nadie se convierte en la más preciada de las personas.
En fin... es hora de entender ( y obviamente lo digo por mi) que lo mejor está por venir, y que esta tortuga tiene ganas de dejar de ser tortuga para ser la liebre abilidosa que siempre supo esconder.

jueves, 24 de julio de 2008

Monólogo

Siento la angustia de las distintas circunstancias, en algunas soy favorecida en otras soy la damnificada. No entiendo por qué es tan fácil para unos y tan complicado para otros, por qué me quejo cuando tengo mucho y no llora el que no tiene nada.
Me cuesta encontrar un punto medio, un equilibrio en el que pueda avanzar. Busco pero no encuentro. Estoy buscando con todo el esfuerzo? Estoy disponible?
Quiero que me amen? O es sólo la idea la que me gusta, con la que me acuesto y me quedo pensando hasta dormirme resignada, añorando que en el sueño aparezca y se traslade automáticamente a la realidad.
Qué problemas!! Nunca creí que podría ser tan rara… tan enroscada. Tengan cuidado! En cualquier momento se larga. El mar de lágrimas de la angustia insoportable dentro de mi ser. Por qué? Qué tan difícil puede ser? Maldita sensibilidad. Aunque me gusta tenerla, eso en muchos aspectos me hace distinta a los demás.
Bien. Valoré algo de mi misma. Vamos bien. Qué puedo entregar yo? Qué podría darle yo a un hombre? A mi pareja, a mi amante, a mi novio, a mi pretendiente, yo qué sé…
Pensemos. Es una tarea que me dieron Tengo un mes para pensar qué puedo dar yo.
Elencar mis virtudes no tiene mucho sentido, porque desde un defecto también le podés dar algo al otro.
Veamos: yo sé que cuando quiero a alguien me doy completa, no tengo miedos, o tengo pero me juego, yo sé que soy así, después me re duele cuando me joden, me cagan, me engañan o lo que sea… pero yo estoy más que segura de eso, y eso no se lo dije a Mónica, debería… es importante cambia mucho la cosa. Pero sigamos. Yo doy todo mi cariño, soy divertida, me gusta acompañar al otro, me gusta que me acompañen, me gusta hablar, me gusta escuchar, quiero ayudar, quiero aconsejar, quiero enseñar, quiero aprender!. Le daría toda mi sensualidad, trataría de desinhibirme y poder conocerme en algo a lo que no llegué jamás. Y si hablamos de sexualidad también, trataría de dejarme llevar, de explorar, de no cerrarme, de en todo caso preguntar y hablar todo, que no me coma la inseguridad.
Pero yo podría ser creativa, tal vez un poco pesada… trataría de que eso no pasara… no quiero que todo gire en torno a eso. Difícil no? Compartiría todas mis cosas, todo lo que me pasa, todo lo que no me pasa, sería mi confidente y yo esperaría y haría lo posible por ser la de él. Le diría cosas lindas y tiernas, siempre sinceras. Sería capaz de decirle lo que no me gusta de él, lo que me pone triste lo que me desalienta… pensaría en él, lo tendría en cuenta, le compraría cosas, lo llamaría por teléfono, lo iría a ver. Imaginaría cosas e idealizaría el futuro con él. Me interesaría por sus gustos, me metería de lleno en su vida para entenderlo mejor, y esperaría de alguna manera que él hiciera lo mismo. Saber qué le gusta y qué no, sería paciente a veces un tanto histérica, quizás peleadora pero nunca soberbia.
Hacerme valer. Me haría valer y lo haría valer a él. Igual trataría de no cegarme, de estar alerta, saber que siempre hay una puerta abierta. Respeto. Compañerismo. Amor. Creo que así se resume lo que yo le podría dar a alguien que fuera capaz de estar conmigo…
Por qué siento que no existe esa persona? Por qué sin mirarme al espejo me creo incapaz de lograr que alguien me quiera?
Esto no soluciona nada. Es imaginar imaginar imaginar y que nada vaya a cambiar.

miércoles, 9 de julio de 2008

El dulce engaño

Bailan las sábanas esta canción,
murmuran infidencias cuando no estoy
contienen las huellas de aquel amor,
fruto del árbol que ya creció.
La flor deshojada que un día quedó
hoy se ríe y llora cuando piensa el amor.
Ellas se burlan con tanta pasión
la enredan tan fuerte que sufre el amor
quisiera dormirse y encontrar la paz
en esa suave caricia que ya no está.
Hierven las venas cuando él aquí está
se lleva mis ojos, mis manos, mi sonrisa
me deja pensando en qué pasará.
Volverá otra noche? o ya no podrá amar?