Cuando los sueños parecen estar tan lejos de la realidad
Cuando soñarlos parece la única motivación verdadera
Cuando la realidad es un sueño constante
Cuando la fantasía ansía ser real
Cuando lo real es pura fantasía
Cuando lo mágico resulta indispensable
Cuando es indispensable creer en esa magia
Cuando se anhela vivir un amor
Cuando el amor es un anhelo viviente
Cuando la otra persona es una idea ideal que se persigue
Cuando nos persigue la idea de una persona ideal
Cuando sentir significa sufrir
Cuando el sufrimiento tiene significado en los sentimientos
Cuando este hilo de pensamientos tiene valor
Cuando pierden valor los pensamientos
Cuando tu mirada es la razón de mi pérdida
Cuando me pierdo en tu mirada
Cuando tu sonrisa es el mejor remedio para esta distorsión
Cuando distorsiono lo que me muestra tu sonrisa
Cuando creo que algo existe
Cuando existir significa creer
Cuando los sueños son parte de la vida
Cuando la vida es sueño compartido
Cuando tu voz es la pastilla más necesitada
Cuando lo necesario se convierte en adicción
jueves, 12 de junio de 2008
lunes, 9 de junio de 2008
Lenguaje y Literatura (Foucault)
´´Cada acto literarionuevo por lo menos implica cuatro negaciones, cuatro rechazos: en primer lugar rechazar la literatura de los demás, en segundo lugar, rehusar a los demás el derecho a hacer literatura, discutir que las obras de los demás sean literatura; en tercer lugar, rechazarse a sí mismo, discutirse a sí mismo el derecho a hacer literatura; y finalmente rehusar hacer o decir en el uso del lenguaje literario algo distinto al asesinato sistemático, realizado, de la literatura´´.
Por eso decidí dejar de escribir la novela. ;)
Por eso decidí dejar de escribir la novela. ;)
sábado, 7 de junio de 2008
A quién podría dedicarle una carta?
A quién podría relatarle mis penas de manera precisa, de manera que me comprendiera?
Ya no me empecino en buscar alguien real que entienda lo que pasa en mi interior, cuando día tras día la angustia aparece sin razón, quiero superar esta horrible transición en la que sufro cada mínima frustración, me olvido de los logros y dejo lugar sólo a las tristezas, a las amarguras que frecuentemente nublan mi mente y desequilibran mi entereza.
Cómo retengo el llanto si no encuentro el abrazo indicado, por no decir perfecto? Por qué mi teléfono no suena y así escuchar la voz de los que cuentan con mi amistad, esas dulces relaciones que uno cuida y anhela no perder jamás.
Por qué depende de mí? No me puedo descuidar, pero me cuesta tanto darme cuenta de cómo son las cosas, del mejor camino, la solución adecuada, el remedio que cura esta espantosa epidemia que acecha mi alma hace ya mucho tiempo. Cómo se cambia lo que uno no ve? Lo que no puedo tocar, ni agarrar, ni pegar, ni tirar, ni soltar, sólo lo sufro con un dolor tan agudo y tan intenso, a la vez indefinido y denso que temo no me fortalezca, al contrario me debilite hasta el fondo, hasta donde ya no hay vuelta.
Qué me pasa? Quién lo explica? Quién me ayuda? Si yo no pido ayuda, si yo sé que nadie puede hacerlo, están todos tan lejos cuando en realidad están cerca…
Esto lo escribí hace tiempo. Y ahora que lo releo, me doy cuenta que tengo muchas personas a quién dedicarle cartas, de hecho ya lo hice hace poco. Los implicados sabrán de quiénes hablo. De todos modos, estas cosas para mí siguen teniendo vigencia. Hoy no porque me siento bien, pero si son del ayer pueden ser de mañana también.
(eh no sé por qué me sale todo rimado)
A quién podría relatarle mis penas de manera precisa, de manera que me comprendiera?
Ya no me empecino en buscar alguien real que entienda lo que pasa en mi interior, cuando día tras día la angustia aparece sin razón, quiero superar esta horrible transición en la que sufro cada mínima frustración, me olvido de los logros y dejo lugar sólo a las tristezas, a las amarguras que frecuentemente nublan mi mente y desequilibran mi entereza.
Cómo retengo el llanto si no encuentro el abrazo indicado, por no decir perfecto? Por qué mi teléfono no suena y así escuchar la voz de los que cuentan con mi amistad, esas dulces relaciones que uno cuida y anhela no perder jamás.
Por qué depende de mí? No me puedo descuidar, pero me cuesta tanto darme cuenta de cómo son las cosas, del mejor camino, la solución adecuada, el remedio que cura esta espantosa epidemia que acecha mi alma hace ya mucho tiempo. Cómo se cambia lo que uno no ve? Lo que no puedo tocar, ni agarrar, ni pegar, ni tirar, ni soltar, sólo lo sufro con un dolor tan agudo y tan intenso, a la vez indefinido y denso que temo no me fortalezca, al contrario me debilite hasta el fondo, hasta donde ya no hay vuelta.
Qué me pasa? Quién lo explica? Quién me ayuda? Si yo no pido ayuda, si yo sé que nadie puede hacerlo, están todos tan lejos cuando en realidad están cerca…
Esto lo escribí hace tiempo. Y ahora que lo releo, me doy cuenta que tengo muchas personas a quién dedicarle cartas, de hecho ya lo hice hace poco. Los implicados sabrán de quiénes hablo. De todos modos, estas cosas para mí siguen teniendo vigencia. Hoy no porque me siento bien, pero si son del ayer pueden ser de mañana también.
(eh no sé por qué me sale todo rimado)
jueves, 5 de junio de 2008
A veces surgen crisis...
Extrañas situaciones me pone el destino. Me pregunto una y otra vez por qué me lastimo? No es nadie más que yo, odio en mi interior que crece y explota en formas de reacción, actitudes que no hacen más que anunciarme lo triste que voy a estar.
Difícil de entender, imposible de aceptar.
Y quiero ir pero no estar. O estar pero no ir. Ser y compartir. Iluminar sin brillar. Querer sin amar, sufrir sin llorar.
Pedir y devolver: qué complicado parece ser. Les cuesta a los demás dar y recibir, no es un intercambio placentero, no hay garantías, ´´amor usado no quiero ´´ dicen las voces inocentes socavadas en la corrupción de una sociedad que se vende a un precio que apenas distingue pero no quiere.
Te doy porque te quiero. Recibo porque lo merezco. No me mires así, sé mi cómplice por esta vez, estar a tu lado no me da igual, ser parte de tu vida es lo que quisiera intentar. Vivís desplazándome hacia otro lugar, uno en el que no estás. A quién me voy a encontrar? Quién es capaz de compartir sin medir quién es más?
Jugar con mi personalidad parece ser lo que te pautás. No te voy a dejar, no vale jugar así, me podés quebrar. Sos vos el que me abraza pero soy yo la que entrega el calor de su cuerpo, con el ánimo de ser lo más lindo que hayas descubierto. Pero no.
Insolente propósito, carecen las motivaciones cuando se mira alrededor y se desvanecen las bases de los más sólidos pensamientos.
Emociones ocultas, es demasiado simple y por eso no lo entiendo. Me rehúso a creerlo, aunque lo sepa desde la primera vez que cruzamos palabra. Un objeto que se transformó en la insistencia incomprensible de tenerme cerca, de hacerme saber lo bien que te podía caer. Y una vez que llega desaparece la magia, al menos eso demuestran los hechos, quién sabe por qué, si con la mejor intención traté de disimular que caía rendida a tus pies.
No es un constante toqueteo lo que yo quiero, es amor fundido en los labios húmedos de quien sediento succiona el color de mis mejillas y se hunde en mis pupilas, de quien busca satisfacer un calor que no tiene que ver con las hormonas sino con llegar a ese punto en donde se encuentran los polos opuestos, donde se llega a un acuerdo, donde se da lo imposible: el cruce de líneas paralelas.
La reflexión está de más. Las cosas pasan si tienen que pasar. Una razón habrá. Para qué buscarla? Para terminarme de ahogar? En una angustia que no para, que parece querer continuar…
Aire necesito. No sé dónde buscarlo. No sé por qué lo hago. Me planteo cosas sin la posibilidad de saber si hago bien o hago mal. Me duele la indiferencia, me duele la impotencia que siento a mi alrededor, cuando quiero ser alguien que no soy, o cuando quiero demostrar quien soy a alguien que no lo puede ver.
Voces que no quiero escuchar, mi propia conciencia que no para de hablar, la garganta que quiere destrozarse en gritos de inseguridad, un estómago que contiene un nudo enorme tan difícil de desatar, unas piernas que todavía no alcanzaron estabilidad y un corazón que aún no tiene a quien amar, de verdad.
Difícil de entender, imposible de aceptar.
Y quiero ir pero no estar. O estar pero no ir. Ser y compartir. Iluminar sin brillar. Querer sin amar, sufrir sin llorar.
Pedir y devolver: qué complicado parece ser. Les cuesta a los demás dar y recibir, no es un intercambio placentero, no hay garantías, ´´amor usado no quiero ´´ dicen las voces inocentes socavadas en la corrupción de una sociedad que se vende a un precio que apenas distingue pero no quiere.
Te doy porque te quiero. Recibo porque lo merezco. No me mires así, sé mi cómplice por esta vez, estar a tu lado no me da igual, ser parte de tu vida es lo que quisiera intentar. Vivís desplazándome hacia otro lugar, uno en el que no estás. A quién me voy a encontrar? Quién es capaz de compartir sin medir quién es más?
Jugar con mi personalidad parece ser lo que te pautás. No te voy a dejar, no vale jugar así, me podés quebrar. Sos vos el que me abraza pero soy yo la que entrega el calor de su cuerpo, con el ánimo de ser lo más lindo que hayas descubierto. Pero no.
Insolente propósito, carecen las motivaciones cuando se mira alrededor y se desvanecen las bases de los más sólidos pensamientos.
Emociones ocultas, es demasiado simple y por eso no lo entiendo. Me rehúso a creerlo, aunque lo sepa desde la primera vez que cruzamos palabra. Un objeto que se transformó en la insistencia incomprensible de tenerme cerca, de hacerme saber lo bien que te podía caer. Y una vez que llega desaparece la magia, al menos eso demuestran los hechos, quién sabe por qué, si con la mejor intención traté de disimular que caía rendida a tus pies.
No es un constante toqueteo lo que yo quiero, es amor fundido en los labios húmedos de quien sediento succiona el color de mis mejillas y se hunde en mis pupilas, de quien busca satisfacer un calor que no tiene que ver con las hormonas sino con llegar a ese punto en donde se encuentran los polos opuestos, donde se llega a un acuerdo, donde se da lo imposible: el cruce de líneas paralelas.
La reflexión está de más. Las cosas pasan si tienen que pasar. Una razón habrá. Para qué buscarla? Para terminarme de ahogar? En una angustia que no para, que parece querer continuar…
Aire necesito. No sé dónde buscarlo. No sé por qué lo hago. Me planteo cosas sin la posibilidad de saber si hago bien o hago mal. Me duele la indiferencia, me duele la impotencia que siento a mi alrededor, cuando quiero ser alguien que no soy, o cuando quiero demostrar quien soy a alguien que no lo puede ver.
Voces que no quiero escuchar, mi propia conciencia que no para de hablar, la garganta que quiere destrozarse en gritos de inseguridad, un estómago que contiene un nudo enorme tan difícil de desatar, unas piernas que todavía no alcanzaron estabilidad y un corazón que aún no tiene a quien amar, de verdad.
Parodia a mí misma
Es insólita la sensación
Es bronca sin razón
Una fiesta y un exámen
Por uno no hice lo otro
Y ahora rezongo
Pero qué sandeces!
Qué me perdí?
Al más borracho
O al más ridículo?
Al agrandado o
Al engreído?
Alguna canción?
La popular
La divertida
O la sensual
La que saben todos
La que tiene coreo
La que me encanta!
Con la que mato a todos!
Por qué seguir pensando en eso?
La desilusión que tengo
Por qué tanto?
Por qué no me permito equivocar?
Por qué me exijo ser genial?
Será el próximo tema a tratar
En el sillón de… Mónica.
Es bronca sin razón
Una fiesta y un exámen
Por uno no hice lo otro
Y ahora rezongo
Pero qué sandeces!
Qué me perdí?
Al más borracho
O al más ridículo?
Al agrandado o
Al engreído?
Alguna canción?
La popular
La divertida
O la sensual
La que saben todos
La que tiene coreo
La que me encanta!
Con la que mato a todos!
Por qué seguir pensando en eso?
La desilusión que tengo
Por qué tanto?
Por qué no me permito equivocar?
Por qué me exijo ser genial?
Será el próximo tema a tratar
En el sillón de… Mónica.
Corazón
Cansada de soñar
Mucho más de esperar
Y ni hablar de salir a buscar
Esta vez mejor me voy a quedar
A mirar las estrellas y dejar de pensar
Lo que siento es tan intenso
Que es muy difícil de desentrañar
Quisiera gritar pero quién va a escuchar
Mi voz interior está harta de luchar
Contra el frágil corazón que late sin razón
Pidiendo otra opción
Morir con emoción
Vivir por amor…
Mucho más de esperar
Y ni hablar de salir a buscar
Esta vez mejor me voy a quedar
A mirar las estrellas y dejar de pensar
Lo que siento es tan intenso
Que es muy difícil de desentrañar
Quisiera gritar pero quién va a escuchar
Mi voz interior está harta de luchar
Contra el frágil corazón que late sin razón
Pidiendo otra opción
Morir con emoción
Vivir por amor…
domingo, 1 de junio de 2008
Miedos para compartir, miedos por superar
Miedos.
- mi inseguridad: muchas veces me da miedo ir a algún lugar como puede ser una fiesta, una reunión, nada que necesariamente implique mucha seriedad. Me da miedo porque no sé cómo reaccionar, como actuar, como desenvolverme frente a los demás. Me atemoriza en una palabra no cumplir con las expectativas de los demás. Evidentemente tampoco con las mías.
- Esa misma inseguridad se dispersa a todo lo que pueda catalogar como ´´me gusta´´. Sea un chico o sea una actividad, me da miedo lo que sería el proceso, el trayecto, el camino hacia ese objetivo, y mucho más el objetivo en sí. Todo eso me detiene, me desestabiliza, me quiebra. Me da miedo enfrentar ya sea el fracaso como el éxito, ambos para mí son armas de doble filo. Me da miedo sentirme muy bien conmigo misma como sentirme muy mal, me da miedo ser feliz como llegar a ser la persona más triste, y así sucesivamente…
- Soy una persona que tiene miedo de ella misma. De lo que ni yo sé soy o sería capaz de hacer. prefiero volar bajito, pero aún así eso tampoco me conforma, y ahí está la disyuntiva. A veces el perfil bajo es más una cuestión de comodidad que de inseguridad. Pareciera que ser seguro de uno mismo y no tener reparo en decir, reconocer y aceptar los propios méritos (de manera no soberbia) es más difícil y tormentoso que caminar con la cabeza gacha.
- Miedo a los hombres. No sé si al compromiso, nunca llegué a ese estadio. Pero puede ser. Le temo al sexo opuesto porque lo veo muy desinteresado (es una generalización que no tiene como intención ofender) muy desganado a todo lo que tenga que ver con entender al otro, quererlo, sostenerlo, confiar, tomarlo en serio. Veo al hombre más predispuesto que la mujer a dar por sentadas muchas cosas, a tomarse las cosas más a la ligera generando esto en mí motivo de angustia o tristeza. Pero quizás es un problema mío. Lo cierto es que les tengo una profunda desconfianza, me es imposible entender cómo y por qué piensan y actúan de tal o cual manera. Los veo frívolos e inmaduros aunque sé que pueden ser tiernos y profundos, yo enumero mis miedos, no digo que lo que esté acá escrito sea un hecho.
- Un miedo que viene acompañado de esto último tiene que ver con no ser correspondida, tantas veces ya ocurrido, pero por nadie, tengo miedo de quedarme sola, de no encontrar ese amor, y que sea estrictamente por culpa mía, por ser demasiado exigente, por no conformarme, por tener tanto miedo a estar con alguien sin saber la razón específica.
- Tengo miedo a todo lo que ponga a prueba mis conocimientos, mis aptitudes, mis habilidades o lo que yo creo que son mis habilidades. No exámenes académicos, a esos les tengo el nerviosismo común de no poder demostrar el estudio hecho. Me refiero a exámenes que pongan a prueba mis capacidades, que me expongan al otro, a su crítica y a su mirada, al ridículo e incluso por qué no al aplauso. No quiero ser el centro de atención en lo que no estoy segura que puedo hacer bien. La opinión del otro me aterra. Pero más que nada, la opinión que YO creo va a tener el otro de mí. Eso me separa de muchas cosas, me aleja de lo que sería un casting, me aleja de lo que sería promocionar mis clases, que me vengan a ver al teatro, o que lean lo que escribí. Soy muy selectiva en ese sentido, selecciono con quién voy a compartir la expresión de mi miedo.
- Tengo miedo a expresar mi opinión entre gente que no conozco. Tengo miedo de hacer oir mi voz (literal y metafóricamente). Tengo miedo de que piensen que soy una tonta o que soy muy inteligente. Tengo miedo de creerme algo que no soy, así como ´´venderme´´. No uso el ´´chamuyo´´ a menos que esté jodiendo. Puedo ser demasiado seria, no me permito hacer bromas, quedar expuesta cuando el otro me gusta, o me interesa. O al revés, actúo totalmente al revés, y termino alejando a la persona mostrándole algo que así no es.
- Tengo miedo a relacionarme con la gente en general. Miedo a hacer nuevas amistades, miedo a abrirme, a contar, a hablar, a que me conozcan, a conocer, a encariñarme, a sufrir, a que me lastimen, a que me desilusionen. Tengo miedo de vivir con la tristeza siempre presente, con el recuerdo nostálgico, de las amistades perdidas, de las situaciones ´´ideales´´, de los viajes únicos, de lo que hacía y ya no hago.
- Tengo miedo de no cumplir mis sueños. De quedarme en el camino, de no lograrlo, de no intentarlo o peor de no valorarlos justamente por el mismo miedo.
- mi inseguridad: muchas veces me da miedo ir a algún lugar como puede ser una fiesta, una reunión, nada que necesariamente implique mucha seriedad. Me da miedo porque no sé cómo reaccionar, como actuar, como desenvolverme frente a los demás. Me atemoriza en una palabra no cumplir con las expectativas de los demás. Evidentemente tampoco con las mías.
- Esa misma inseguridad se dispersa a todo lo que pueda catalogar como ´´me gusta´´. Sea un chico o sea una actividad, me da miedo lo que sería el proceso, el trayecto, el camino hacia ese objetivo, y mucho más el objetivo en sí. Todo eso me detiene, me desestabiliza, me quiebra. Me da miedo enfrentar ya sea el fracaso como el éxito, ambos para mí son armas de doble filo. Me da miedo sentirme muy bien conmigo misma como sentirme muy mal, me da miedo ser feliz como llegar a ser la persona más triste, y así sucesivamente…
- Soy una persona que tiene miedo de ella misma. De lo que ni yo sé soy o sería capaz de hacer. prefiero volar bajito, pero aún así eso tampoco me conforma, y ahí está la disyuntiva. A veces el perfil bajo es más una cuestión de comodidad que de inseguridad. Pareciera que ser seguro de uno mismo y no tener reparo en decir, reconocer y aceptar los propios méritos (de manera no soberbia) es más difícil y tormentoso que caminar con la cabeza gacha.
- Miedo a los hombres. No sé si al compromiso, nunca llegué a ese estadio. Pero puede ser. Le temo al sexo opuesto porque lo veo muy desinteresado (es una generalización que no tiene como intención ofender) muy desganado a todo lo que tenga que ver con entender al otro, quererlo, sostenerlo, confiar, tomarlo en serio. Veo al hombre más predispuesto que la mujer a dar por sentadas muchas cosas, a tomarse las cosas más a la ligera generando esto en mí motivo de angustia o tristeza. Pero quizás es un problema mío. Lo cierto es que les tengo una profunda desconfianza, me es imposible entender cómo y por qué piensan y actúan de tal o cual manera. Los veo frívolos e inmaduros aunque sé que pueden ser tiernos y profundos, yo enumero mis miedos, no digo que lo que esté acá escrito sea un hecho.
- Un miedo que viene acompañado de esto último tiene que ver con no ser correspondida, tantas veces ya ocurrido, pero por nadie, tengo miedo de quedarme sola, de no encontrar ese amor, y que sea estrictamente por culpa mía, por ser demasiado exigente, por no conformarme, por tener tanto miedo a estar con alguien sin saber la razón específica.
- Tengo miedo a todo lo que ponga a prueba mis conocimientos, mis aptitudes, mis habilidades o lo que yo creo que son mis habilidades. No exámenes académicos, a esos les tengo el nerviosismo común de no poder demostrar el estudio hecho. Me refiero a exámenes que pongan a prueba mis capacidades, que me expongan al otro, a su crítica y a su mirada, al ridículo e incluso por qué no al aplauso. No quiero ser el centro de atención en lo que no estoy segura que puedo hacer bien. La opinión del otro me aterra. Pero más que nada, la opinión que YO creo va a tener el otro de mí. Eso me separa de muchas cosas, me aleja de lo que sería un casting, me aleja de lo que sería promocionar mis clases, que me vengan a ver al teatro, o que lean lo que escribí. Soy muy selectiva en ese sentido, selecciono con quién voy a compartir la expresión de mi miedo.
- Tengo miedo a expresar mi opinión entre gente que no conozco. Tengo miedo de hacer oir mi voz (literal y metafóricamente). Tengo miedo de que piensen que soy una tonta o que soy muy inteligente. Tengo miedo de creerme algo que no soy, así como ´´venderme´´. No uso el ´´chamuyo´´ a menos que esté jodiendo. Puedo ser demasiado seria, no me permito hacer bromas, quedar expuesta cuando el otro me gusta, o me interesa. O al revés, actúo totalmente al revés, y termino alejando a la persona mostrándole algo que así no es.
- Tengo miedo a relacionarme con la gente en general. Miedo a hacer nuevas amistades, miedo a abrirme, a contar, a hablar, a que me conozcan, a conocer, a encariñarme, a sufrir, a que me lastimen, a que me desilusionen. Tengo miedo de vivir con la tristeza siempre presente, con el recuerdo nostálgico, de las amistades perdidas, de las situaciones ´´ideales´´, de los viajes únicos, de lo que hacía y ya no hago.
- Tengo miedo de no cumplir mis sueños. De quedarme en el camino, de no lograrlo, de no intentarlo o peor de no valorarlos justamente por el mismo miedo.
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